Mi dolor

Por: HASHIBA

Todo empezó con mi abuelito; él se fue, y a partir de ese momento, la tristeza se sembró en mi corazón y una pena enorme en el de mi mamá. Tenía tan solo 10 años y verla a ella destrozada me trajo un sentimiento de desolación que llegó para no irse jamás.

Mi mamá comenzó a enfermar; iba y venía del hospital, y cuando yo llegaba a casa, su cuarto tan vacío me llenaba de tanto miedo, de tanto dolor, de tanta angustia, de tanta soledad, de tanta tristeza. La escena se repitió una y otra y otra vez mientras su vida se apagaba, hasta que llegó ese maldito día en el que no volvió a despertar.

Mi mundo desapareció para siempre, mi inspiración se fue. Quise creer que todo era un sueño, una absurda pesadilla; que no era real y que mi mami iba a regresar. Me mentí diciendo que era una espía que había tenido que desaparecer para protegerme y durante un tiempo así fue.

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