Querido gatito

Por: Carlos Marín

Querido gatito: después de bufarte las reglamentarias 484 veces debo, muy a mi pesar, darte la bienvenida a la casa.

Como seguro ya notaste, tenemos 3 humanos: la niña, la gordita y el gordito. Los últimos dos son los que merecen que los trates mejor, porque son ellos quienes dan la comida y los premios.

Hay varios tipos de comida en la casa; las perlas deshidratadas con sabor a carne y verduras son la más común. Creo que nos la dan porque nos están entrenando para enviarnos al espacio; prácticas en caso de Apocalipsis, pero muy artificiales para mi gusto. Es decir, ¿en verdad esperan que crea que ese pequeño grano café contiene zanahoria, brócoli y carne de res? En fin, me lo como porque supongo que será útil cuando el plan de dominación mundial gatuno entre en su fase 1 (¡shhhhh!, te lo contaré cuando seas más grande).

La comida verdadera es pescado húmedo. Es tan valiosa, que los humanos la guardan en pequeñas cajas fuertes metálicas que no son susceptibles a ninguna combinación de colmillos y garras. Los humanos parecen tener una herramienta especial para abrirlas, la cual no he podido encontrar.

Ahora que lo pienso, creo que esos dos son los únicos tipos de comida que han servido en mi plato… aburrido. Como a mí me gusta tomar los asuntos en mis propias garras, me di a la tarea de que los humanos me den siempre de lo que estén comiendo. No necesariamente porque quiera comerlo, sino más bien para reafirmar que mis deseos son órdenes. Tengo que aceptar que algunos de sus platillos son muy buenos: pan, queso, uvas, mango, jamón, pizza, hamburguesas y sushi son algunos de mis preferidos.

Tengo la costumbre de ser recíproco con los humanos cuando me dan algo que me gusta; les he traído 2 iguanas, un pájaro, 4 lagartijas y una rata a medio comer (larga historia, no preguntes). Por la rapidez con la que recogen esas cosas del piso y el tono en el que dicen mi nombre, creo que a los humanos les encantan estos regalos.

Querido gatito; hay dos baños en la casa. Sigue siendo un misterio para mí cómo amanecen limpios cada mañana. Creo que son aliens. Aunque alguna vez otro gato me contó que son los humanos los que recogen lo que hacemos. Sí, sí, yo también me pregunté por qué harían eso. Esa misma inconsistencia fue la que me hizo descartar esa teoría.

Los humanos no usan los mismos baños que nosotros. Ellos usan un gran tazón de agua que hay en uno de los cuartos. ¡Jaja!, cuando era un gatito pensaba que se sentaban a tomar agua. Tras inspeccionar meticulosamente su comportamiento, me di cuenta de que no es así y aprendí que debemos acompañarlos siempre que entren a ese cuarto. Todas-y-cada-una de las veces que vayan. Es nuestro deber recordarles que eventualmente tienen que levantarse y estirar las piernas. Una vez olvidé acompañar a uno y el pobrecito estuvo ahí como una hora. A pesar de tener lenguas, ellos usan el papel de trasero. El papel de trasero es excelente para jugar, otra razón por la que debes acompañarlos siempre.

Querido gatito, además de esa, tenemos muchas otras tareas. Cada noche los humanos se postran en nuestras camas y se vuelven inútiles numerosas horas. En serio, sólo se quedan ahí haciendo nada, es como una especie de magia negra. Es nuestro deber darles respiración de boca a boca y RCP. Si eso no funciona, dales un masaje en los cachetes. Recuerda, cada vez que despiertan es porque nosotros los salvamos.

También debemos bañarlos. Es posible que la lengua de los humanos sea totalmente inútil. ¿Sabes?, a mis cinco años todavía no sé cómo se siente que te bañe un humano. Creo que sólo se bañan entre ellos: una vez vi que el gordito se lo hacía a otra humana, pero su técnica era terrible. No había terminado de dejar bien ensalivado un lugar antes de moverse a otro. Además, sus lengüetadas eran inconsistentes, a veces anchas a veces angostas y con cambios de cadencia. Quise intervenir en cuanto me di cuenta para corregirlo, pero se detuvieron cuando salté a la cama. ¿Sabías que además de su lengua, su nariz también es de adorno? En fin, estoy divagando, disculpa. Para evitar la fatiga prefiero ponerme patas a la obra cuando están acostados. Las largas horas en las que se quedan haciendo nada en la noche son las mejores para esta tarea.

Querido gatito, un último tip: sé que los cables y las bolsas de plástico se sienten genial en las garras y los colmillos, pero ten cuidado de no tragarlos; en realidad son un vomitivo. O al menos todos los que he probado tienen ese efecto. He notado que hay diferentes tipos de plástico e, igual que con la comida, me he puesto el reto de probarlos todos. Tú déjame esa aventura a mí, te avisaré cuando alguna prueba salga bien.

Querido gatito; hay muchas más cosas que debo enseñarte, pero las cubriremos después.

Bienvenido a la casa, vas a ver que vas a estar bien.

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