Volver a ser niño es recuperar un tesoro. Como dice un proverbio chino: jugar es acercarse a la eternidad.

Los niños son inmunes al fracaso; cuando están aprendiendo a caminar caen una y otra vez, pero siempre se levantan. Son curiosos por naturaleza; tienen ansias por aprender. Son atrevidos; se lanzan a hablar, se les entienda o no. Experimentan, tocan, prueban todo lo nuevo que pasa por delante de sus ojos, se ensucian, se manchan, se hacen daño, pero siempre vale la pena. Su imaginación llega a lugares insospechados.

La niñez es un angosto pasillo al que miramos desde lejos sin poderlo recorrer, pero… ¿qué tal que sí pudiéramos volver a ser niños, al menos toda una mañana?

En Volar un papalote reviviremos los mejores momentos de nuestra infancia, viajaremos al pasado  para plasmar en papel nuestra visión de aquellos años en que ser felices era nuestra única tarea.

No dejes que tus grandes aventuras se pierdan en el cajón del olvido, ven a escribirlas con nosotras.